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CASAMIENTO DE NEGROS

  • Osiel Vega Durán
  • 2 sept 2023
  • 16 min de lectura

Actualizado: 14 sept 2023

CASAMIENTO DE NEGROS de Violeta Parra

Lo moderno y modernizante en la aparición de un texto que cruza siglos de literatura, música y política.

Por Osiel Vega Durán

Para hablar de lo moderno, es necesario atender a algunas reflexiones sobre el contexto de la construcción de la nación chilena inmersa en vorágine de mediados del siglo XX. Con ello poner en valor la trascendencia significativa del instante en el que aparece en escena el parabién Casamiento de negros de Violeta Parra, momento en el que también ya han ocurrido en Chile y para Chile, el Nobel de Gabriela Mistral, su posterior premio Nacional de Literatura, el voto femenino, la consolidación de la industria cultural que le da forma a una noción de lo “típico chileno”, y la aparición de Violeta Parra con su fuerza ancestral, que la instala como una de las voces más respetadas y representativas del ser chileno, aunque se haya forjado sin más cuestionamientos luego de su muerte en febrero de 1967.

El presente estudio nace de dos anécdotas, una directa, y otra indirecta. La primera ocurre con el maestro Luis Advis, cuando se encontraba componiendo la banda sonora para la película “Coronación” de Silvio Caiozzi, momento en el que estábamos trabajando sobre repertorio de Violeta Parra, para el que me encomienda reunir todos los registros que encontrara de ella. Cuando llego con la encomienda, me hace escuchar una música grabada en un casette, enviada por Silvio Caiozzi, para ilustrar músicas de zarzuelas, al escuchar esos sones, ambos reímos ruidosamente al reconocer la melodía clarísima de “Casamiento de negros” en una de las grabaciones.

La segunda anécdota, contada por Margot Loyola y Osvaldo Cádiz, sería la que le da forma a la composición de Casamiento de Negros de Violeta Parra, ellos me contaron que desde que Margot conoce a Violeta, desde el principio quedó admirada por su talento y estampa, Margot la toma como “alumna” y en una de sus primeras lecciones intentó enseñarle a Violeta una tonada campesina, llamada “El Casamiento de los negros”, que definitivamente no le gustó a Violeta, a lo que le dice: “Pero que cosa tan fea, mañana te traigo una mejor que esa”; con mucho asombro y molestia por tal arrogancia, Margot le contestó: “Si tú haces eso, hasta aquí no más llegamos”. Al otro día Violeta le cantó su propia versión de la tonada; Margot mucho más sorprendida finalmente le dice: Mijita, no tengo nada más que enseñarte”, así es como a partir de ese momento se transforman en iguales, comadres y amigas entrañables.

Versión Margot Loyola:

“…El Romance de negros tiene su origen en Francisco de Quevedo, autor español muy divulgado durante el período de castellanización de nuestra cultura. De ahí que sea tan corriente encontrar en distintos puntos del país versiones más o menos completas de él, las cuales han perdido la forma romance, para tomar la de cuartetas. Encontramos nuevamente en el texto la búsqueda de una curiosa unidad literaria por parte del poeta popular. En el presente caso, la noción de “negro” es la base de dicha unidad. Con ingenio y malicia se combina y se juega, a través de las cinco cuartetas, con la palabra que designa ese color.

Sea por la importancia que adquiere un texto tan vital y característico o por la excesiva simplicidad de la línea melódica, formada por un solo período binario muy regular, en 6/8, el interés específico de este trozo reside , evidentemente, más en la gracia de las cuartetas que en su contenido musical.” (Información de carátula del registro fonográfico)

Esta versión grabada en 1960, aunque es posterior a disco de Violeta, fue recopilada con anterioridad por los investigadores del IEM; conocida, cantada y enseñada en las escuelas de temporada en la Universidad de Chile, y correspondería a la de la anécdota entre Margot

Loyola y Violeta Parra

El texto se compone de cinco estrofas que contienen un manifiesto sarcasmo hacia la condición de negro, lo negro tratado con más malicia que picardía, acusa peligrosidad, temor y miedo:

Esta criollización chilena da cuenta del prejuicio tremendo instalado en nuestra cultura, construcción tan profunda que se transforma en superstición plasmada en costumbres y creencias mágico-religiosas populares de lucha del bien contra el mal en todas sus manifestaciones.


1.- Casamiento de negros [1]

Coplas romanceras, tonada a los novios, parabienes, música anónima, popular chilena, criollización del texto de Francisco de Quevedo. Versión campesina texto y partitura, Antología del folklore musical chileno, fascículo 1, Jorge Urrutia Blondel, Vicente Salas Viú y Raquel Barros, Instituto de Investigaciones Musicales de la Universidad de Chile, Santiago, 1960. Grabado por Margot Loyola. [2]

Señores, les contaré

el casamiento’e los negros:

negros novios y padrinos,

negros cuñados y suegros.

Mandan a poner la mesa,

negro mantel le pusieron,

negro el vino, negro el pan,

negros quienes lo sirvieron.

Mandan a sentar el tacho

y negros tachos sentaron

negro el mate y la bombilla

negros quienes lo tomaron.

Allá por la media noche

Se alborotaron los negros

Tomaron sus sables negros

Negros sablazos se dieron.

El cura que los casó

No se sabía quien era

Negra bendición le dio

Hay que bendición tan negra.

Segunda versión, con leves diferencias; en su estructura contienen las mismas coplas pero con variantes en algunas palabras; publicada por Eugenio Bastidas en su artículo “el romancero”, que cita recopilaciones de Manuel Danemann y Raquel Barros, incluidas libro El romancero chileno, de 1970 y a Julio Vicuña Cifuentes de su trabajo Romances populares y vulgares, de 1912 a principios del siglo XX. De esta versión se conoce sólo el texto.

2. Casamiento de negros [3]

Coplas Romanceras, música desconocida, popular chilena, criollización del texto de

Francisco de Quevedo. (sin partitura).


Señores, les contaré el casamiento de los negros: negros novios y padrinos, negros cuñados y suegros.

El cura que los casó no se sabía cuál era; les echó la bendición, ¡ay! qué bendición tan negra. Pusieron sus negras mesas, negros manteles pusieron, negros los que se sentaron, negro lo que se sirvieron.

Vi también un longana

que de verla, daba miedo; creyendo que era chancho,

y era de los mismos negros. Y al cabo de esta fiesta todos locos se volvieron, sacaron sus negros sables, negros sablazos se dieron.


Otras versiones que han circulado desde la década del 70, son la versión Lo que me pasó en San Pedro, registro del conjunto Graneros, El folklore de Chile Vol. XXXI, EMI (1976); y el romance, recopilado por Juan Estanislao Pérez Ortega, de Inés Pizarro Villalón en La Canela, Puchuncaví, 1969. Tomado del Cuaderno de Terreno, apuntes sobre el Romance en Chile, de Gabriela Pizarro. Autoedición, 1987. Anexo 4 y 5 respectivamente.


Creación de Violeta Parra

La grabación tiene lugar el año 1955, DSOD/E-50040, del catálogo de Odeón[4], la información de carátula respecto de la canción es la siguiente:

Estilo Parabién, Es esta una forma de canto y “toquío” que se interpreta en los matrimonios campesinos. Aquí la flauta y la guitarra son los instrumentos centrales, a los que empuja un acompañamiento conocido con el nombre de “chicoteado” o “chicoteo”. El primer verso de este canto es del folklore, y tanto impresionó a Violeta Parra, que decidió escribir los siguientes y ponerles música de parabién. Estos versos los recitaba un poeta popular ciego, en la Vega antigua, hace más de cien años. La flauta representa en este caso a los muchachos que con pitos rústicos suelen acompañar las melodías que se interpretan en estas fiestas. [5]

Un par de años más tarde el director musical norteamericano Les Baxter, incorporaría la melodía de Casamiento de negros al repertorio de su orquesta; pieza que fue grabada en un single que contenía la canción de Violeta bajo el nombre de The Drive-You-Crazy Song (Melodía Loca) por el lado A, para el sello Capitol, catálogo F-3478. Que más tarde formaría parte del álbum “Round the world with Les Baxter”[6]. Transformándose en la primera canción versionada de Violeta Parra, tocada y grabada por un tercero, que no es chileno, ni forma parte de la cofradía Parra, esto le costó a Baxter un juicio por derechos de autor.

La adaptación del texto que compone Violeta, genera una fuerte empatía con los protagonistas de la historia, historia que no justifica su existencia en nuestro país puesto que la presencia de la comunidad negra en Chile era prácticamente nula, hacia la primera mitad del siglo XX no existían comunidades, migraciones ni mestizajes masivos, era totalmente excepcional ver negros caminando por las calles de las ciudades como hoy en día.

En Chile la esclavitud fue abolida en dos etapas, primero por la ley de libertad de vientre y luego la libertad total durante el proceso de independencia, entre 1811 y 1818, en esa época no estaba establecido el concepto de nacionalidad, por lo que la comunidad negra era “libre” de migrar donde quisiera, finalmente lo hicieron a países vecinos, principalmente al Perú.

En las urbes, los mulatos descendientes estaban marginados de los espacios urbanos e incluso rurales, cimentándose en nuestra cultura un estigma hacia la comunidad negra desde los albores de la colonia, demonizados por un pensamiento europeo, esclavizante, disfrazado de catolicismo, dogmatizado e inquisidor que se refleja en muchas prácticas populares, un ejemplo de ello está en la capacidad de producir “ojear”[7] antecedentes que aparecen en el siguiente texto de 1915:

“Si bien el poder de ojear puede residir en cualquiera”, “…hay que guardarse sobretodo de los mulatos, gente de sangre pesada por excelencia, aunque no siempre es fácil descubrirlos, porque, como lo que los denuncia es la callana, mancha negra situada en la parte superior de las nalgas, lugar muy poco visible, las más veces pasan inadvertidos. Peligrosísimo es especialmente el mulato que tiene marca y contramarca, es decir doble mancha negra o callana en la región señalada, pues esto demuestra que la mulatería le viene por ambos ascendientes. A algunos de ellos la mala sangre les rebosa hasta hacerse visible en los labios, que aparecen recortados por una mancha violácea. Estos, sin embargo, son menos peligrosos, porque es fácil conocerlos y rehuir su maligno influjo”.[8]

Bodas de Negros

El texto original de Francisco de Quevedo, poeta imprescindible del siglo de Oro español, “enrarece la estética literaria con el conceptismo y el culteranismo, cuyo fin era elevar lo noble sobre lo vulgar, intelectualizando el arte de la palabra, en producciones moralizantes y por extremo ingeniosas[9], a diferencia de la poesía mística de Fray Luis de León y Teresa de Jesús, con su romance Bodas de Negros nos muestra claramente una visión intrínsecamente clasista y moralista, su poesía barroca pasa a veces por visiones sacralisantas y otras satíricas, su tendencia misógina obsesiva lo hace tropezar con un racismo políticamente correcto para una época en la que la esclavitud era algo normal y dentro de aquellos cánones sociales, es hasta bien visto tener esclavos entre la servidumbre de la casa, pero la condición de esclavo y sobretodo de esclavos negros, aunque siendo normal para la España de la inquisición de los siglos XVI y XVII; para el gran poeta del siglo de oro de la poesía española ser distinto, sobretodo negro, le permitía hacer uso de toda su capacidad creativa, satírica para la condena social, ya que provocaba demoníacos sentimientos y prejuicios infernales, peligrosos para la sociedad española barroca-renacentista.

“Parecía matrimonio

concertado en el infierno,

negro esposo y negra esposa,

y negro acompañamiento.”


“Tan pobres son que una blanca

no se halla entre todos ellos,”

Se cuestionaba su condición de ser humano, por ello sus oficios eran los oficios menores, los que nadie quiere hacer, labores de esclavos; esta costumbre llegó sin duda a América donde además de africanos se sumaron amerindios y asiáticos al sistema feudal, virreinal, de la Sudamérica de la conquista y de la colonia, es durante este periodo que se van construyendo en las ciudades y zonas rurales distintos tipos de tradiciones que luego se transformarán en costumbres criollas, populares, nuevas formas culturales propias de este lado del mundo. Para ello no es que todas esas tradiciones se hayan inventado acá, eso no es así, de España y Europa llegan los modelos occidentales, de hacer cultura, organización, construcción, religiosidad, política, arte, etc., lo bueno y lo perverso del primer mundo, avalado por criollos y mestizos, que posteriormente se desligan de España en el período de independencias americanas, post revolución francesa, son ellos los que cortaron el yugo pero no el cordón, y construyeron las repúblicas sudamericanas sin los sudamericanos.

Sin embargo, nuestra Violeta hace algo totalmente opuesto a todo lo anterior, cambia el discurso estigmatizado por un relato lleno de ternura y humanidad; además técnicamente modifica detalles sutiles tanto en lo musical como en lo poético, todos estos cambios tienen su fundamento específicamente en la forma musical tradicional que a Violeta siempre le queda chica en su versión de esta tonada, parabienes o romance “tradicional”, utilizando para esta relectura dos fuentes populares: la tonada y la música de zarzuela en un ensamble perfecto.

La tonada campesina, de un solo período musical de doce compases, que se organizan en dos semifrases, A y B, repitiendo los versos 3 y 4 con la semifrase B de la melodía:

A 1 Si gustan les contaré

2 El casamiento’e los negros B 3 Negros fueron los padrinos

4 Negros cuñados y suegros

B 3 Negros fueron los padrinos

4 Negros cuñados y suegros


La versión de Violeta reconstruye y modifica este esquema agregando un remate, transformando la cuarteta en sextilla, con rima consonante en todos los versos pares, este uso es muy poco común en nuestra poesía popular que utiliza coplas, cuartetas, redondillas y décimas como estructuras de mucha circulación en la creación campesina. En la estructura musical elimina la repetición de B y agrega una semifrase C, remate o muletilla a modo de coda, este nuevo material Violeta lo utiliza reiteradamente en otras piezas como Arauco tiene una pena, Arriba quemando el sol, Corazón maldito y Gracias a la vida, siendo este recurso composicional uno de los tantos aportes, quizás uno de los aportes más importantes y fundamentales para la creación, actualización y modernización que Violeta Parra hizo a la literatura popular y a la música chilena de raíz:

A 1 Se ha formado un casamiento

2 todo cubierto de negro

B 3 negros novios y padrinos

4 negros cuñados y suegros

C 5 y el cura que los casó

6 era de los mismos negros.

La jugarreta, coda o muletilla que agrega a la copla, versos 5 y 6, funcionan ingeniosamente como bordona o estribillo característico.

Aparte, el contenido del texto de Violeta no tiene ningún rasgo de descrédito a la condición de ser negro o mulato, su poesía es reivindicadora y humanizadora; ante la tragedia, la muerte de la “negrita”, llamándola así, la negrita, tal cual, con un diminutivo que denota un cariño inmenso, ejerciendo la complicidad y compasión ante la pena de su marido, el pobre negro, deja de ser el pobre marginal, deja de ser el pobre desarraigado, deja de ser el pobre por no “tener” dinero u oportunidades, es pobre por su gran pérdida, que es una pérdida dolorosa e irrecuperable para cualquier ser humano, la muerte de su esposa, un ser querido.

Con el tiempo las versiones han dado la vuelta al mundo, durante los exilios de sus hijos y de músicos chilenos de La nueva canción, amigos artistas han dejado su lectura de este casamiento, Isabel y Ángel Parra, Inti Illimani, Huara, Oscar Andrade, Sol y Medianoche, Chancho en Piedra, Ana Belén, Milton Nascimiento, Mercedes Soza, León Gieco, Les Baxter, entre muchos otros, debemos considerar además las versiones de cientos de agrupaciones folklóricas populares, aficionados y montajes escolares que a lo largo de los años y las décadas han incorporado sistemáticamente esta canción a nuestro inconsciente colectivo.

Corre el año 1955 y el extended Play de Odeón aparece y dos canciones comienzan a circular juntas para siempre, Qué pena siente el alma, vals popular que lleva una mirada distinta del amor, “…cuando la suerte impía se opone a los deseos que anhela el corazón”, más una tonada dedicada a una boda trágica, que habla de lo mismo, la pena del alma, son los primeros visos de una mujer que no puede callar ante las circunstancias de la vida, circunstancias que muchos eludimos de la discusión cotidiana, de la discusión profunda y de la discusión trascendente, Violeta juega con fuego, Violeta se preocupa de cosas que nadie quiere preocuparse, Violeta lo grita, lo muestra y Violeta lo hace en chileno, y como lo hace en un lenguaje cercano, pasa de largo, hasta hoy la encuentran triste, la Violeta de la película de Andrés Wood, la encuentran triste, dura, pero ella llegó para quedarse, Violeta no canta, se manifiesta, Violeta no hace concesiones, las provoca, Casamiento de negros es el punto de partida del discurso social humanizado de Violeta Parra. Luego ocurren cosas más complejas en lo literario y en lo musical, de las que se hace cargo con toda su fuerza; pero la semilla, la esencia conductora de la visión cosmogónica del mundo desde Violeta está arraigada en su carácter, en su mente, en su alma, sin ninguna duda; sin posibilidad de retroceder, entonces lo que hace Violeta con Casamiento de negros es terminar para siempre con el estigma con que se ha ungido desde siglos a los negros en nuestro país y en el mundo, ubicando su canto en uno de los cantos chilenos más modernos, modernizantes y modernizadores, siendo Violeta Parra un manantial inagotable del alma, de la experiencia de ser chileno, manantial del que todos los chilenos hemos bebido un largo y refrescante sorbo.

De la música

Hay varias cosas que aún se deben aclarar, o fortalecer, primero la arremetida popular de las Compañías de Zarzuelas, tal como lo describe Víctor Herrero en su libro “después de Vivir un Siglo”, junto con el cine latinoamericano, ocurre en la configuración continental, sino mundial de las “naciones” sus similitudes y diferencias, todo el mundo estaba en eso, haciendo su cine, sus músicas, sus proyectos “nación”. Esta configuración en Chile estuvo influenciada absolutamente por las películas mexicanas y las zarzuelas, los trajes en Chile de huaso y china, son un claro ejemplo de ello, lo interesante es que no pasa ni antes, ni después; y no ocurrió solo en Chile, esto de Danza Nacional, Traje Típico, Música representativa, etc. justo en la mitad del siglo XX, las decisiones se toman desde los estados y gobiernos de turno. La dictadura establece en 1979, la cueca como danza nacional, aunque ya estaba instalada en el repertorio popular.

Respecto de Casamiento de negros y la música, cuando Luis Advis estaba componiendo la banda sonora de la película “Coronación” de Silvio Caiozzi, hurgando en materiales de la época de oro de la zarzuela en Chile (el personaje de la película era una cantante añosa de esas compañías), encontró una música muy parecida a Casamiento de negros de Violeta Parra, él me mostró esa grabación, pero en el cassette donde estaba esta grabación, no había ninguna indicación de nada, me demoré varios años en encontrar todos los datos.

Posteriormente el investigador sueco, Hannes Salo me solicitó colaborar en la revisión de todos los textos y músicas de Violeta Parra para la página cancioneros punto com[10], pero aún no daba con la música, por eso quedó con el rótulo “música de zarzuela” en esta publicación. Durante estos años he revisado cerca de 60 zarzuelas, y cientos de siguirillas, soleas, fandangos, bullerías, pasos dobles y sevillanas, hasta que al fin me encontré con una música, pero no estaba totalmente seguro de que fuera. Pregunté a Silvio Caiozzi sobre esos materiales con los que trabajó Luis Advis, y generosamente me facilitó las grabaciones que le entregó al maestro.

Precisamente allí estaba la grabación, pero no sus indicaciones de nombre, sólo una intérprete de castañuelas, Emma Maleras, finalmente logré dar con la versión, grabada en 1960, de “Sevillanas (Arenal de Sevilla)”.

Carlos Ledermann gran guitarrista flamenco chileno y experto en ese estilo de música me indica que las sevillanas se interpretan en grupos de varias melodías o “palos”, todas de doce compases para que calce con la danza, la grabación de Emma Maleras[11] corresponde a ese modo de interpretación de sevillanas, por ello además se llaman “sevillanas” , así en plural.


Respecto del “Palo” flamenco, ritmo y armonía, juntos conforman un modelo que se replica en versiones o creaciones de los intérpretes del flamenco, cambia melodía, texto, cante, toques, melismas del cante, propios del intérprete, esto es normal, común, tradicional. La melodía de sevillana “Arenal de Sevilla” es un “palo” de sevillana, como lo explica Ledermann, tiene una estrofa breve que finalmente encontré, con forma de “seguidilla con bordona”:


Sevillanas del “Arenal de Sevilla” de Lady Hagua[12].


Arenal de Sevilla, y olé Torre del oro, En Sevilla plantaron los reyes moros. Los Reyes moros una torre de plata y otra de oro. y de esmeralda en sevilla plantaron a la giralda.

Otra versión es la de Dorita la “Algabeña”, con varias melodías tradicionales bajo el rótulo “Sevillanas del Arenal de Sevilla”, todas con el mismo texto, en seguidilla con bordona.

Arenal de Sevilla, y olé torre del oro Donde las sevillanas juegan al toro. Tierra de luna donde las sevillanas tienen su cuna.

Ambas versiones comienzan con la misma melodía de sevillana “del Arenal de Sevilla”, que tiene la siguiente secuencia armónica:

I (sol), V (re)

VIIb (fa), V/VIIb (do)

Vsustituta del V (sib dism 7) V (re)

I (sol), V7 (re7), I (sol)

Violeta, tal como dice Herrero en su libro, compone Casamiento de negros, juntando partes y piezas, en música y lírica, usa una copla de la versión original, la más inofensiva, para dar rienda suelta a su mirada del mundo nuevo que está construyendo para todos. Usa un “palo” de sevillana, que por lo demás conoce perfectamente, donde en ese terreno no hay plagio, pero tampoco es plagio porque correspondería a lo que en literatura se denomina “parafraseo”, lo modifica, lo chileniza ¡lo transforma en tonada chilena!

Lo que hace Violeta está dentro de su proyecto artístico, político y musical. Hay que destacar que no hay, no existen, otras músicas en el mundo que tengan esta melodía ni esta secuencia armónica, lo que a Lex Baxter le significó pagar una cuantiosa suma por derechos de autor, al omitir la autoría de Violeta Parra; tan traumático fue esto para Baxter que ese disco lo desclasificó de su colección oficial:

I (sol), V (re),

VIIb (fa), V/VIIb (do),

V7/V (la7), V (re),

V7/V (la7), V (re),

IV (do), VIIb (fa), IV (do)

IV (do), I (sol), V (re), V7 (re7), I (sol)

Por último debemos corregir que la melodía usada por Leonard Bernstein en su obra MASS dedicada a John Kennedy[13], nunca usó la melodía de Casamiento de Negros, como lo dicen en muchas publicaciones. Error que también comete Herrero en su libro.

Lo que usó el compositor fue la melodía del canto a lo divino, grabado por Violeta Parra bajo el nombre de “Verso por la sagrada escritura” o “Del Génesis prencipiaron”[14], lo pueden escuchar en el minuto 48:03 – Epistle: “The Word of the Lord”.


Finalmente el gran aporte con Casamiento de Negros, y allí radica su autoría innegable, está en su profunda sensibilidad ante la condición de negro en la realidad chilena y universal. Ya no hay sátira, ni desprecio como en el Quevedo del siglo de oro, ya no hay distancia, ni miedo demoníaco por los negros del Chile colonial y decimonónico. Se debe tomar en cuenta que hoy el mundo ha cambiado radicalmente, se acaban la esclavitud, la segregación, el apartheid; hoy las migraciones sostenidas en lo que va del siglo XXI, nos obliga a tomar una actitud completamente diferente en lo que se refiere a diferencias culturales, mal llamadas raciales, y sintonizarnos con este principio íntimamente humano, adelantado y moderno que plantea Violeta en su tonada; que se ubicaría como la primera canción social y comprometida de su repertorio. Es tan impresionante su “Casamiento de negros”, que ya nadie recuerda ninguna de las otras versiones históricas.




Bibliografía y Linkografía

Bastidas, Eugenio, El Romancero, poesía que cuenta cantos y canta cuentos, http://www.poesias.cl/el_romancero.htm

Pizarro Soto, Gabriela, 1987, Cuaderno de Terreno, apuntes sobre el romance en Chile, autoedición.

Urrutia Blondel, Jorge. Salas Viú ,Vicente y Barros, Raquel, 1960. Antología del Folklore musical chileno, Instituto de investigaciones musicales, Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile.

Vicuña Cifuentes, Julio. 1915. Mitos y Supersticiones, Santiago.

http://profacero.wordpress.com/2009/03/14/boda-de-negros/

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-poesa-de-quevedo-0/html/

http://www.poesias.cl/el_romancero.htm



[1] Jorge Urrutia Blondel, Vicente Salas Viú y Raquel Barros, Antología del Folklore musical chileno, Instituto de investigaciones musicales, Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, Santiago, septiembre de 1960. [2] https://youtu.be/091RjCeCx68 minuto 24:08 [3] Eugenio Bastidas, El Romancero, poesía que cuenta cantos y canta cuentos, http://www.poesias.cl/el_romancero.htm [4] http://www.cancioneros.com/nc/245/0/casamiento-de-negros-popular-chilenaanonimo-violeta-parra [5]Parabién, tonada tradicional cuyo texto está dedicado a los novios, es decir, se canta principalmente para los matrimonios, el caso de Casamiento de Negros, es un parabién por la temática, pero en estricto rigor es un Romance en coplas o coplas romanceras. [6] http://folcloreyculturachilena.bligoo.com/content/view/1153706/Casamiento-deNegros-Violeta-Parra.html [7] Ojear, “mal de ojo”, “enfermar de ojo”, “estar con ojo”, o simplemente “ojo”, el verbo es ojear, equivalente al castellano “aojar”. Se le llama a la fascinación que se produce directamente por medio de la mirada, sólo pueden ojear las personas, pero no sólo las personas pueden “ser ojeadas” también los animales, plantas, y objetos inanimados, siempre que sean hermosos o lo parezcan al que tiene este fatídico poder, la fascinación es el resultado de un sentimiento de admiración y envidia. Propio de las personas de “sangre pesada”. [8] Julio Vicuña Cifuentes, Mitos y Supersticiones, Santiago, 1915. [9] https://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_de_Oro [10] http://www.cancioneros.com [11] Sevillanas “Arenal de Sevilla”, Emma Maleras. https://youtu.be/qpupzQ3ZVmQ Versión facilitada a Luis Advis por Silvio Caiozzi. [12] https://youtu.be/c8sY78GNI-c [13] Mass – Leonard Bernstein https://youtu.be/RL96d80DJRI [14] Verso por la sagrada escritura – Violeta Parra https://youtu.be/lzqJa-O8Yf4

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